La semana que pasó y el fin de semana dos temas recibieron mucha cobertura, el primero la modificación de la política de privacidad del servicio de mensajería gratuito WhatsApp y la segunda la prohibición de Trump en servicios de redes sociales y restricciones para algunos de sus partidarios en plataformas de Internet.

En el primer caso, la modificación de la política de WhatsApp implica entre otras cosas que a partir del 8 de febrero la empresa eliminará la opción dentro del app para que no comparta información con su empresa matriz (Facebook) mediante el aceptar las nuevas políticas de la empresa para seguir usando el app. Entre otros datos que podrá enviará a Facebook está información de ubicación (no la que tú compartes), nivel de batería, número de IMEI, red móvil entre otros. En la App Store de Apple se indica la información que tanto WhatsApp y Facebook recolectan o tienen ligada a tu persona y al WhatsApp compartir esta con Facebook y si estás en Facebook también, pues tendrán un perfil mucho más completo de tu actividad en línea. 

Las nuevas reglas de privacidad de datos de WhatsApp no aplicarán en los países de la Unión Europea y en el Reino Unido, ya que infringen las reglas de protección de datos en esos lares, allí no tendrán modificación.

La realidad es que se ha hecho mucho alboroto con este tema, es necesario entender que cuando utilizas un app gratuita, el producto eres tú, recordemos que no hay lonche gratis. “Cuando el servicio es gratis, el producto eres tú”. Como todo, los servicios tienen costos (infraestructura, gente que los opere, cumplimiento con regulaciones, seguridad, etc.), “si el usuario no paga por eso, de alguna forma tú, la actividad que realizas y los datos que generas son parte del producto y con eso estás pagando”. Recordemos que los datos son ahora el nuevo oro negro y la nueva moneda para pagar por servicios (aunque nadie lo especifique formalmente). Y la información obtenida de los datos agregados puede ser muy valiosa e interesante. Sí, los mensajes no los van a ver, pero la información que recolectan y que no tiene que ver con los mensajes es valiosa. 

Considero que mientras sigas en Facebook el dejar de usar WhatsApp no cambiará mucho, pero ya es decisión de cada uno el quedarse o salir de Facebook o de WhatsApp. Al final del día, como dice Bruce Schneier, esto es un tema de “trade-offs”. Lo único es que todo este alboroto sobre la mensajería llevará más conciencia al gran público, aunque si en el navegador sigues aceptando “cookies” muchos servicios siguen sabiendo que visitas, que haces y te pueden rastrear. 

WhatsApp no recolecta la misma información que Facebook por lo que al compartir la información con Facebook estos pueden tener un perfil más amplio de cada uno de nosotros al usar ambas apps, pero, como dicen, “no hay lonche gratis”.

Si buscan opciones gratuitas, la que prefiero es Signal, me gusta por qué detrás de ella está una fundación y vive de donativos, existen otras apps, más en el “fringe” que también permiten privacidad, pero no son tan populares. Otras como Telegram tienen términos de servicio similares a WhatsApp y con funcionalidad equivalente, mejor que la de Signal, y en un futuro Telegram se monetizará mediante su opción de “Channels” públicos en la que pondrá publicidad, pero no están ligadas a Facebook (en este momento, recordemos que Facebook tiene la cartera para comprar a cualquiera). Yo tengo Signal y Telegram y sí también WhatsApp que ahora uso menos (y espero pronto dejar de usar). De las tres apps, Signal es la que menos información recolecta, solo tú número telefónico.

El tema no es si WhatsApp verá tus mensajes, cosa que no hará, el asunto está en el cruce de datos recolectados por ellos con Facebook y el perfil más completo que pueden lograr, lo cual es altamente monetizable y además la posibilidad de que lo compartan con terceros.

En estos días he visto mucha actividad de alta de contactos en ambas aplicaciones. Las ventajas de Signal y Telegram es que no están ligadas a Facebook, pero si sigues en Facebook, creo que de poco sirve el moverte por cuestiones de privacidad, y no solo por ti, sino para tus contactos. Lo mismo aplica con las dichosas “cookies” en el navegador.

Ante la migración a otras plataformas de mensajería, WhatsApp aclara sus cambios a la política de privacidad. Sin embargo en la política de privacidad está claro lo que WhatsApp recoleta. 

Aquí una comparación de apps de mensajería segura.

Esperemos que la nueva carga generada de usuarios tanto en Signal como en Telegram sean soportadas. Ambas aplicaciones tienen soporte de escritorio. La funcionalidad de Telegram permite que puedas ver tus mensajes de varios celulares y desde dispositivos como laptops y tabletas. Signal se descargó 7.5 millones de veces entre el 6 y el 10 de enero, Telegram se ha descargado 5.6 millones de veces en el mismo período.

El otro tema es el de la prohibición de T**** (lo escribo así ya que no creo que su nombre merezca ser escrito) en diversas redes sociales y plataformas. Tanto Twitter como Facebook suspendieron la cuenta de este personaje, otros como Stripe, PayPal, Shopify y GoFundMe suspendieron el acceso a sus plataformas para partidarios de T**** y sus tiendas en línea. Amazon por otra parte suspendió el servicio a Parler, red social de derecha a donde migraron sus partidarios y tanto Apple como Google dejaron de ofrecer el app de Parler en sus respectivas tiendas de apps. Todos estos servicios, plataformas y redes citaron la violación de sus términos de servicio. Hasta Peloton y Salesforcetoman acciones. Fuera del mundo de la tecnología, empresas y organizaciones se alejan de T****, por ejemplo Deutsche Bank ya no hará negocios con la Organización T****.

En resumen, debemos entender que todas son empresas privadas y pueden suspender a sus usuarios si estos violan sus políticas de uso, mi único tema es que tardaron mucho tiempo en aplicarlas. Ahora bien, una cosa es el individuo y otra el puesto que representa. Los gobiernos no deben limitar la expresión de sus ciudadanos, el asunto está en lo que los gobernantes deben, pueden y cómo dicen las cosas. Algunos lideres como Angela Merkel criticaron la actuación de estos servicios. Creo que es importante entender la diferencia entre individuos y gobiernos. Este será todo un tema, sobre todo por qué a diferencia de los medios tradicionales, que son considerados medios (por ellos mismos también), las plataformas sociales no se consideran medios en el sentido tradicional. Para mí el principal tema en este asunto es que tardaron mucho las empresas en aplicar sus políticas, pero alguna razón debió de existir ya que esperaron mucho. Las otras dudas que me quedan son: ¿Quién debe declarar al enemigo del estado, son las empresas de tecnología?, ¿Qué harán los lideres de otros países ante esta situación, censurarán las plataformas sociales como sucede en China? ¿Quién será el primer mandatario latinoamericano al que bloqueen las plataformas sociales? ¿Está en riesgo el futuro de Internet? No tengo respuestas.

El megáfono que ofrecen estas plataformas es muy diferente en alcance a los medios tradicionales. Desde algoritmos y cantidad de usuarios. Ya me imagino si Joseph Goebbels hubiera tenido estas herramientas (aunque el hubiera no existe) para implementar su estrategia de propaganda. Es necesario conocer la historia ya que como escribe Miguel de Cervantes Saavedra en su Quijote: “… la verdad, cuya madre es la historia, émula del tiempo, depósito de las acciones, testigo de lo pasado, ejemplo y aviso de lo presente, advertencia de lo por venir”, otra frase de Cervantes que también aplica en esta era: “La falsedad tiene alas y vuela, y la verdad sigue arrastrándose, de modo que cuando las gentes se dan cuenta del engaño ya es demasiado tarde” y como dicen que dijo Winston Churchill (pero que no existe evidencia de que la haya dicho): “Una mentira llega al otro lado del mundo antes de que la verdad tenga la oportunidad de ponerse los pantalones”.

Sobre este tema ya he escrito en el pasado en mi editorial Libertad del 23 de septiembre de 2020, sobre lo que veía venir al respecto de temas de privacidad el 22 de enero de 2020 y a la forma en que las redes sociales polarizan, en un editorial del 2018 y en el 2019 aquí y aquí

Concluyo con esta cita del libro Homo Deus, página 401, que ya he utilizado antes: “En el pasado, la censura funcionaba bloqueando el flujo de información. En el siglo veintiuno, la censura inunda a las personas con información irrelevante. Simplemente no sabemos a qué prestar atención y, a menudo, dedicamos nuestro tiempo a investigar y debatir temas laterales. En la antigüedad, tener poder significaba tener acceso a los datos. Hoy tener poder significa saber qué ignorar. Por lo tanto, considerando todo lo que está sucediendo en nuestro caótico mundo, ¿en qué debemos centrarnos?”.

Tiempos complicados y así continuarán, solo nos queda tener una actitud positiva y una mentalidad de crecimiento, no vivimos en un mundo de suma cero. Que disfruten de un excelente miércoles y disculpen lo largo de este editorial. 

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Photo by Jan-Niclas Aberle on Unsplash

Author

David Treviño

Chief Technology Officer at CITI Value in Real Time.

Comment (1)

  1. Mario Flores
    13 enero, 2021 Responder

    Para la navegación que “evita” el rastreo y maneja otro tipo de trade-off, es el llamado Brave. Actualmente en periodo de prueba, si promete mucho, habrá que revisar.

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