En el camino

Mucho de lo que aparece publicado en estos días hace referencia a vehículos autónomos y eléctricos. Claro, también a realidad virtual y aumentada (el típico escape al mundo real).

Diversas compañías automotrices en sus estrategias tienen el empezar a enfocarse a los vehículos eléctricos y claro, también estar en el tema de los vehículos autónomos.

Los vehículos eléctricos llegarán y la solución al tema del rango de alcance e independencia de la batería será solucionado con múltiples estaciones de carga, es más, al comprar tu coche eléctrico, que estará conectado a la red, estarás suscrito a un servicio de recarga en donde solo tendrás que llegar a la estación de recarga del fabricante y se te hará el cargo de la recarga de forma automática. Y si vas en carretera y se te está acabando la carga, un drone de Amazon llegará a cargarte el automóvil en movimiento (ver patente de Amazon).

Esta semana vi una nota sobre un vehículo que parece motocicleta, que supuestamente será usado por la policía de Dubai, publiqué la nota porque la había visto ya en diversos medios que considero serios, sin embargo, me queda el sabor de boca de que el producto está todavía mal cocinado y es peligroso.

Mi preocupación es que con las hélices de la forma en que las colocaron pueden ocasionar accidentes que a mi juicio pueden ser de serias consecuencias (a menos que el vehículo lo quieran usar las autoridades como represivo o para podar árboles).  El dispositivo, muestra la importancia que le damos los seres humanos a la movilidad y además la atracción que tenemos para volar. Ya vamos para el 2018 y claro está, todavía no nos desplazamos por el aire cuando queremos.

La tendencia de sacar productos al vapor ya tiene varios años, de hecho, desde que entramos en la era del Internet comercial.

También la tendencia de que se invierte en donde no se produce nada, sobre todo en Silicon Valley, eso me preocupa. Ya que el Sr. Trump quiere generar empleos para fabricar cosas en una economía que sólo sabe consumir y no producir. A diferencia de la nuestra que produce, pero no tiene la capacidad para consumir.

Soy de la idea que las negociaciones del TLCAN se extenderán hasta un punto en donde Mr. Trump (que por cierto bajo 92 posiciones en la tabla de los hombres más ricos) se retire de ellas, claro que el Sr. Trump desea que los malos seamos nosotros los mexicanos, pero para cumplirle a su base tal vez tenga que romperlas él.

Desde el punto de vista económico, terminar con ese tratado no le conviene a nadie que tenga dinero (aunque siempre he pensado que existen temas que no se consideran ni se considerarán, como lo que los mexicanos compramos en la frontera, en los viajes de placer y lo que le compramos a Amazon y que lo pedimos a un apartado postal en McAllen o Laredo). Pero bueno, estamos en la era irracional.

Oportunidades existen con o sin TLCAN y es cierto, si termina el TLCAN (mismo que ni los demócratas apoyan, ya que si hubiera ganado Hilaria las cosas estarían igual, aunque el hubiera no existe), algunas regiones de nuestro país se verían seriamente afectadas, sobre todo en el tema automotriz, que parece ser parte de la discordia.

Y no digamos de la economía mundial, sí, mundial se verá afectada de manera muy seria. Es mucha lana la que representa ese acuerdo y muchas oportunidades para muchas empresas extranjeras – no necesariamente estadounidenses – que están invirtiendo en México.

Si leyeron el artículo del fin de semana del New York Times en donde se cuenta la historia de una “steelworker” cuya chamba se movió a Monterrey (y es toda una tragedia), verán que la carga emocional es tal que todo el tema del NAFTA es un demonio come empleos, malo, horrendo y mata oportunidades.

En México, de acuerdo a un estudio, el 48% de los mexicanos está a favor del TLCAN (pero con modificaciones).

Y he aquí otra vez el tema de las emociones, percepciones y cómo afectan las decisiones.

Nos enfrentamos a diversos temas: Un país que lo que produce es dinero (más bien se endeuda o lo inventa y que es el rey del consumismo), sin las bases para poder producirlo y además que su líder quiere que se produzcan cosas pero que muchos no quieren producirlas allí y por otro lado productos mal cocinados que no siguen las reglas (ver Uber, Airbnb y sí, hasta Tesla que prometió cierta producción y no puede cumplirla) y que reciben miles de millones de inversión y que luego se toparán con la realidad.

En resumen, para muchos eso de producir bienes tangibles es tan del siglo XX que ya no llama la atención (espero que los chavos mexicanos de EVO y la chica que tiene otra idea de cómo manejar el flujo menstrual, no se desanimen en sus proyectos que requieren producir cosas del mundo real y que no son edificios).

Toda una combinación que no nos ofrece un panorama claro, pero para aquellos que tienen negocio, emprenden o innovan, saben que, si no se aprende a vivir en la incertidumbre, están fritos.

Que tengan un muy buen e incierto día.

David Treviño CITI Value in Real Time

DAVID TREVIÑO
Chief Technology Officer

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